Natuhuerto_Riego huerto natural, orgánico, bio o ecológico

¿Cómo cultivar un Huerto Natural?

Aquí descubrirás qué se necesita para empezar a cultivar tu huerto orgánico de modo 100% natural, respetando las plantas, a ti (que te las vas a comer), el suelo en el que viven y se alimentan y al ambiente en el que vivimos todos. ¡Anímate a intentarlo y tú también disfrutarás de hortalizas naturales con un sabor incomparable!

¿Qué es el Huerto Natural?

Natuhuerto_Como cultivar un huerto sin cansancio

Sin cansancio

  • Sin cavar ná de ná: respetamos el suelo, que es el plato en el que comen las verduritas
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Sin malas hierbas ni maleza

Se acabó el tirarse horas arrancándolas

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Un huerto para disfrutar

El huerto ahora es un lugar en el que disfrutas, no donde te pegas palizas. Todo un cambio de paradigma que hace que, inconscientemente, quieras estar más tiempo en él

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100% ecológico

  • Las hortalizas son totalmente eco, sin ninguna porquería como herbicidas, insecticidas, ni otros «cidas» de las narices. Protegemos y cuidamos la Naturaleza, especialmente las especies beneficiosas.
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Unas verduras güenísimas

  • Y lo mejor de todo, las verduras saben a verdad, ahora les gustan a mis niños de aquí a la Luna 😋

Si quieres saber el camino recorrido para llegar hasta aquí, puedes verlo en este botón:

Natuhuerto_Como cultivar Huerto Natural, Bio, orgánico o ecológico

Si tú también estás hasta las narices del sabor a plástico de las hortalizas del súper, te enseño cómo cultivar verduras en tu Huerto Natural sin cansarte, como hago yo. Te prometo que vas a alucinar con su sabor a comida real 😉

Cosecha de tomates en el Huerto Natural
Natuhuerto_Cómo sembrar semillas ecológicas

El "Abecedeario" del Huerto Natural:

Los 5 principios fundamentales

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A

Alimentos sanos

En un Huerto Natural aprovechamos al máximo el espacio disponible, normalmente escaso, para obtener un rendimiento de hortalizas muy superior al de la agricultura convencional. Para ello, nos aseguraremos de que nuestras plantas tengan todo lo necesario para crecer y desarrollarse plenamente. Esto nos permite plantar mucho más cerca unas de otras que en la agricultura convencional. Así, incrementamos el resultado obteniendo más Alimentos en el mismo espacio.

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B

Bancales fijos o huertos urbanos

Durante años he cultivado mis hortalizas en los tradicionales surcos. Llegó un momento en que la tierra estaba agostada, no producía nada. Poco después, me planteé por qué siempre echamos abono (estiércol animal) cada año, si después vamos a arar el huerto para hacer los surcos al final. ¿Por qué estamos abonando todo el suelo en lugar de echarlo solo en la zona donde están nuestras verduras? El problema de cultivar con el sistema tradicional de surcos es que alimentamos todas las plantas que hay en el huerto, incluyendo las plantas adventicias (mal llamadas maleza o malas hierbas) y así pasa, que en verano las plantas adventicias crecen felices y contentas, y tenemos que arrancarlas cada dos semanas para que no tapen nuestras tomateras y otros cultivos.

Cultivando en bancales fijos solucionamos ese problema: solo abonamos aquella parte del huerto donde van a estar las plantas. Lo mismo pasa con el riego, solo echamos agua en los bancales donde están nuestras plantas, no en los pasillos. De este modo, gracias al Huerto Natural, puedes ahorrar mucha agua, algo fundamental en países con escasez de agua como España. Así pues, el truco está en delimitar unos rectángulos en el huerto, llenarlos de sustrato lo más nutritivo posible y plantar ahí nuestras verduras, un año tras otro, sin roturar ni arar ni nada que moleste al suelo.

Para asegurarnos el éxito al cultivar nuestras plantas, nos vamos a preocupar de que nuestro suelo sea lo más natural posible, rico como el humus de un bosque, esa primera capa del suelo que está llena de vida y fertilidad y que, si la tomas en tus manos, huele a bosque que da bendición. Este suelo fértil y lleno de vida es el que se va encargar de proporcionar a nuestras plantas todo el alimento que necesitan a largo plazo, no como los abonos sintéticos que solo tienen efecto durante un tiempo muy limitado. Por tanto, la consigna es alimentar el suelo, no las plantas.

En nuestros bancales recomiendo usar los siguientes porcentajes de sustrato para tener un suelo rico, rico:

  • 50% de materia orgánica: puede ser estiércol, compost, guano o humus de lombriz, asegurándose de que estén bien curados en lugar de frescos. Si lo compras, es conveniente que sea lo más variado posible, no un solo tipo de estiércol o de compost sino preferiblemente 3 ó 4 tipos de compost diferentes. Así, te aseguras de que el suelo tendrá todos los nutrientes necesarios para tus plantas. Al fin y al cabo, la materia orgánica será la comida para tus vegetales.
  • 30% de sustrato inerte: Tradicionalmente se usaba turba para este fin, pero desde el punto de vista ecológico no es lo más recomendable (la turba se saca de ecosistemas amenazados en el planeta y muy necesarios como sumidero de CO2). Desde un tiempo a esta parte se están buscando sustitutos más ecológicos, como la fibra de coco. Desde aquí, te invito a probar otros sustratos de este tipo con menos huella ecológica. Este es el plato en el que tus plantas echarán raíces y se alimentarán de la materia orgánica.
  • 20% de vermiculita o perlita: Ambos son minerales expandidos, con la ventaja de ser muy porosos por lo que pesan muy poco (puedes poner una cantidad mayor si vas a cultivar en una mesa elevada y te preocupa el peso que pueda tener el sustrato), airean el suelo ya que sus poros se pueden llenar de aire por sí solos, y también son muy buenos reteniendo la humedad en esos poros. Si vives en una zona con poca lluvia, recomiendo la vermiculita ya que retiene el agua mucho mejor que la perlita.

Y ya está, no hay que usar abonos artificiales ni bolitas de Nitrógeno ni nada por el estilo. Eso sí, como me gusta decir: no dejes que un buen eslogan se imponga a la realidad, si no tienes acceso a este tipo de sustratos o te resultan muy caros puedes incrementar el porcentaje de materia orgánica incluso hasta el 100%, es sin duda el componente más importante y desde aquí te animo a empezar ya mismo a crear tu propio compost si tienes un jardín, o tu propio humus de lombriz si no tienes acceso a muchos restos vegetales ni espacio para una compostera.

 

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C

sin Cansarte

 

Y ahora viene lo que para muchos es lo mejor del Huerto Natural: el objetivo de conseguir más alimentos en poco espacio se consigue sin cansancio, eliminamos dos de las tareas más pesadas y que más dolores de espalda dan a todo aquel que tiene un huerto: cavar y eliminar las malas hierbas o maleza.

Sin cavar, arar ni voltear la tierra:

Como hemos visto antes, en los bancales fijos donde vamos a cultivar nuestras verduras primamos la vida microscópica del suelo y procuramos molestarla lo menos posible, así que nada de arar el suelo ni voltearlo con máquinas. Es seguir el proceso natural, donde la materia vegetal de las platas y los árboles (como hojas, ramas, etc) cae al suelo, es devorada por la fauna del suelo y se convierte en el fértil humus que forma la primera capa del suelo, la más nutritiva. ¿Qué sentido tiene cambiar este proceso, destruir el humus y toda la vida asociada a él? Lo único que se consigue volteando la tierra es que el proceso tenga que empezar de cero cada vez, perdiendo el trabajo que la Naturaleza ha hecho durante años. Además, al no arar, permitimos que se desarrolle la rica vida microscópica que habita los suelos; aquellas que se encargan de digerir la materia los alimentos y lo hacen accesible para las raíces y, al final, para nuestras verduras.

Sin malas hierbas (apenas):

En primer lugar, no me gusta llamarlas malas hierbas o maleza, sino con su nombre correcto: plantas adventicias. Son las plantas que crecen de forma natural en nuestro huerto, adaptadas al tipo de suelo y al clima tienen toda la ventaja para superar a las verduras que plantamos que, no nos engañemos, no son las que crecerían en ese terreno. Que haya alguna no tiene por qué ser un problema, pero si son muchas, como suele pasar, al final compiten con nuestras hortalizas por los recursos como la luz, el agua y los minerales del suelo. Como están adaptadas a ese ambiente, a menudo ralentizan o incluso impiden el desarrollo de nuestras verduras. La solución va por dos caminos: El primero es hacer que se agote la reserva de semillas que hay en el suelo y no remover la tierra ayuda en este sentido. Cuando la volteamos, lo que hacemos es traer a la superficie semillas que estaban enterradas (e inactivas) de años anteriores. Si las semillas están cerca de la superficie se "dispara" su programa para germinar, y así estamos activando miles de semillas de plantas adventicias que estaban dormidas. Y digo miles y no solo unas pocas ya que muchas de estas semillas pueden sobrevivir latentes incluso durante decenas de años. Así que imagínate la cantidad de semillas que estás activando cada vez que se voltea la tierra. El segundo es impedir que se desarrollen estas plantas adventicias y sobre todo no dejar que echen semillas porque de una sola planta pueden nacer decenas o cientos de hijos en generaciones sucesivas. Por ejemplo, la bella Amapola produce entre 50.000 y 60.000 semillas. Por tanto, arrancaremos (podemos cortarlas, pero lo más eficaz es arrancarlas de raíz) estas plantas no deseadas tan pronto como asomen sobre la tierra. Cuando son jóvenes, son muy fáciles de arrancar, si esperamos crecerán y eliminarlas será más trabajoso.

Así que ya sabes: tira tu pala de cavar, azada o motorizada, porque en el Huerto Natural no las vas a necesitar 🤘🤘

 

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D

Diviértete en el huerto

Siguiendo los consejos del Huerto Natural, lo que conseguimos es que tener un huerto deje de ser una tarea tediosa y, para qué engañarnos, agotadora. Tu huerta se transforma así en un espacio natural en el que da gusto estar: rodeado de plantas felices que te dan un alimento muy sano y de primera calidad, con muy poco esfuerzo. Siguiendo los consejos sobre qué verduras sembrar cada mes, podrás además divertirte explorando nuevas hortalizas o variedades que no conocías y disfrutando de su extraordinario sabor en tus platos. Si disfrutas de tu huerto y lo asocias con buenos momentos, querrás pasar más tiempo en él.

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E

Eco 100%

En el Huerto Natural, como has visto, respetamos en todo lo posible la Naturaleza, y no sólo porque nuestras hortalizas son totalmente eco, sin ninguna porquería como herbicidas, insecticidas, ni otros «cidas» de las narices. Nos preocupamos también de proteger y cuidar la Naturaleza, especialmente las especies beneficiosas que pueden mantener las posibles plagas a raya. Para ello, hacemos todo lo posible por aumentar la biodiversidad en nuestro huerto:

Rotaciones:

En agricultura, llamamos rotaciones a no repetir el cultivo de una misma hortaliza en el mismo lugar durante varios años. Normalmente, se dividen las hortalizas por la familia científica a la que pertenecen, y se prepara un calendario de varios años para ir rotando las diferentes familias en cada lugar del huerto. Con el Huerto natural, si aportas compost cada año como sugerimos a la capa superior del suelo de tu huerta o huerto urbano, tendremos un suelo vivo y con suficientes minerales para que no los agote una planta. Por tanto, la rotación de cultivos es menos importante que en la agricultura tradicional. Aún así, te aconsejo no repetir en el mismo lugar plantas de la misma familia. Por ejemplo, si en un bancal has plantado lechugas, cuando las arranques siembra hortalizas de familias diferentes, como zanahorias o rabanitos. Es así de sencillo. Como ves, es mucho más fácil que tener que elaborar (y después seguir escrupulosamente) un calendario de rotaciones.

Hortalizas diversas:

Si observas las plantas en su medio natural, verás que en una parcela de terreno hay decenas o cientos de plantas diferentes. No verás hectáreas y hectáreas del mismo cultivo, como sí hace la agricultura tradicional. Ese monocultivo es una anomalía en la Naturaleza y, lógicamente, en seguida acuden seres vivos que intentar aprovecharse de esa anomalía, de tal forma que vuelva a su equilibrio natural: son las conocidas como plagas y malas hierbas. Por eso los agricultores se pasan más de la mitad de su tiempo luchando contra ellas, fumigando con herbicidas, insecticidas y todas las mierdas y productos tóxicos que puedas imaginar. En el Huerto natural evitamos estos monocultivos y fomentamos la diversidad en las hortalizas que cultivamos. Es tan sencillo como dividir tu huerto en pequeños bloques, y no plantar lo mismo en todos ellos. Cuanto más diverso sea, menos interesante será par las plagas y si aparece una, tan sólo afectaría a una pequeña parte de tus plantas y no a todo el huerto.

Biodiversidad en el suelo:

Al no cavar ni voltear el suelo, permitimos que nuestro sustrato se convierta poco a poco en un humus parecido al que se da en los valles más fértiles, con una enorme cantidad y variedad de insectos pequeñitos beneficiosos, y una microfauna que se encargará de digerir el compost y abono en sustancias que las plantas pueden absorber a través de sus raíces.

Biodiversidad en el huerto:

Y no sólo nos preocupamos de la biodiversidad en el suelo, también en el medio ambiente que rodea nuestro huerto. Para ello, lo mejor es atraer insectos beneficiosos con flores alrededor del jardín (especialmente interesantes son las aromáticas como la lavanda), aves que mantienen a raya a los insectos perjudiciales con comederos, cajas nido o charcas donde puedan beber y bañarse, y otros depredadores como los erizos (que dan buena cuenta de los caracoles y babosas). Un ave insectívora caza durante la época de cría cientos de gusanos cada día. Se calcula que una familia de Herrerillos, como estos que ves en el vídeo, come cada año unos ¡24 millones de insectos!, principalmente orugas y pulgones. Ayudando a la Naturaleza a mantener el equilibrio natural entre presas y depredadores, nos aseguramos de que nuestro huerto esté integrado en el ciclo biológico y no sea una anomalía como los terribles monocultivos.

Mantis religiosa protegiendo un tomate

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¿Hablamos?

¿Hay algo que me quieras contar o una duda sobre cómo cultivar (y comer) naturalmente? Puedes enviarme un email, aunque si necesitas una respuesta rápida lo mejor es escribirme en alguna de mis redes sociales, por ejemplo en WhatsApp o en nuestro grupo de Facebook. Como ves, por opciones no será 😀

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