Mi huerto y yo

Hola, muuuuy buenas. Soy Juanma Sánchez, un enamorado de los huertos y sus hermanas mayores las huertas, de la comida sana y 100% natural. Te cuento aquí un poco de mi historia vital y de mis huertecitos, de cómo he ido desarrollando la idea del huerto natural y cómo disfruto de cada momento entre mis plantitas.

Comiendo un tomate ecológico del huerto

Mi historia

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Contemos la historia desde el principio, o casi. Hace muchos, pero que muuuuchos años, cuando todavía había bisontes y hienas en las sabanas de España, más o menos 😀, Laura (mi mujer) y yo decidimos ser una pareja normal e hipotecarnos de por vida para comprar una casa. Teníamos claro que no nos gustaban las grandes ciudades y queríamos tener una parcela algo más grande que el típico patio con hueco para una barbacoa y poco más. Así que, buscando una casa individual con una parcela medio decente, nos tuvimos que ir, claro, a tomar vientos de Madrid, donde Cristo perdió la sandalia y más allá.

En esa época aún vivíamos en Alemania, y cuando volvimos a España la casa aún no estaba terminada (ya sabes cómo son los constructores...) así que durante unos meses estuvimos en un piso que nos dejó mi querida suegra en Madrid. Estábamos cerca del trabajo, sí, pero rodeados de la urbe, los ruidos, la contaminación... Hasta que por fin nos dieron nuestra esperada casita.

Una de las primeras cosas que hicimos fue plantar en el jardín: árboles frutales y después árboles adaptados al clima, como una encina (mi árbol favorito), tres olivos y plantas que pudiesen vivir con poco agua como romero, tomillo, lavanda, jaras, etc. El riego lo dejamos para los frutales y para el huerto, que como todos vecinos de esta nueva urbanización, no tardamos en poner en un rinconcito de la parcela. Nuestro primer huerto. Y como soy fotógrafo de Naturaleza, se me da mejor contarlo ayudado por imágenes que con solo texto, vamos allá...

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El primer huertecito

Durante los primeros años, pa qué nos vamos a engañar, la que se encargaba del huerto era Laura. Ella plantaba los tomates, pimientos y demás hortalizas, les daba todo su cariño para que en Verano apenas tuviésemos que comprar vegetales.

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Mi (escasa) contribución

A mí me pedía que le pasase la motoazada cada primavera, antes de la temporada. Después ella hacía los surcos lo mejor alineados que podía, y luego yo me tiraba un par de fin de semanas montando y ajustando el riego por goteo, que siempre hemos sido muy conscientes de que en nuestro país hay que ahorrar agua. De todo lo demás se encargaba ella.

Yo por aquella época me dedicaba a la fotografía de Naturaleza, aquí me tenéis de jovencito, fotografiando un nido de grullas en medio de un precioso bosque inundado de Polonia.

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Los años felices

Al principio todo el que venía a vivir a nuestra urbanización, pero todo el mundo, ponía un huerto, íbamos juntos a comprar plantones de pimientos, tomates... Compartíamos la cosecha y las plantitas que nos sobraban. Lo mejor era cuando comíamos lo que daba el huerto, porque el sabor no tenía nada que ver con el del súper. Eran vegetales mimados y recién cosechados, más frescos imposibles. En definitiva, nosotros y los vecinos éramos más felices que muchas perdices.

Como restaurar la biodiversidad

Los huertos se acaban

Le damos al botón de Fast Forward, y llegamos al momento en que, 15 años después de empezarlo, el huerto ya no produce nada en los últimos años, solo dolor de espalda de cavar y apenas cuatro tomates. Somos casi la última resistencia, uno de los últimos huertos de la urbanización, la mayoria de vecinos lo han ido dejando durante todos estos años por los mismos motivos. En pleno confinamiento por el COVID Laura dijo que ese año ya no iba a cultivar el huerto, que no compensaba el trabajo para lo que producía.

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Ahora me toca a mí el marrón, digooo, el huerto

A mí me daba una pena enorme que mis hijitos no comieran esas verduras de verdad, pero de verdad de la buena, no como lo que compras en el súper.

Así que le dije a mi mujer: yo me como el marrón, es decir, el huerto. Hablé con los vecinos y casi todos me dijeron lo mismo: que el huerto cansa mucho porque hay que cavarlo todos los años, y luego te tiras la primavera y el verano arrancando malas hierbas por doquier, pa sacar 4 hortalizas que sí, están mu ricas, pero no compensan.

Así que empecé a formarme, sobre todo leyendo libros sobre huertos orgánicos, ecológicos, bio, como lo quieras llamar. La mayoría en inglés porque, desgraciadamente, hay poco en español sobre este tema tan necesario (los de Mariano Bueno son muy recomendables.)

Nace el Huerto Natural

Vi que tenía que cultivar la huerta de forma diferente a la tradicional, en la que hay que cavar a fondo todos los años, hacer surcos y después te matas a arrancar malas hierbas. La puntilla vino cuando un vecino me dijo "el huerto es para cansarte y deslomarte"...Que no me gustó un pelo la frase 😀

Empecé a poner en práctica lo aprendido y, como soy un culo inquieto, a probar mis propias ideas en el huerto y así es que como aprendí a cultivar EL HUERTO NATURAL. Un huerto en el que (vas a alucinar...)

  • No cavo ná de ná: respeto el suelo, que es el plato en el que comen las verduritas
  • Apenas hay malas hierbas, se acabó el tirarse horas arrancándolas
  • El huerto ahora es un lugar en el que disfrutas, no donde te pegas palizas. Todo un cambio de paradigma que hace que, inconscientemente, quieras estar más tiempo en él.
  • Las hortalizas son totalmente eco, sin ninguna porquería como herbicidas, insecticidas, ni otros "cidas" de las narices
  • Mojamos el pan en las ensaladas como si no hubiese un mañana
  • Y lo mejor de todo, las verduras saben a verdad, ahora les gustan a mis niños de aquí a la Luna 😋

Si tú también estás hasta las narices del sabor a plástico de las hortalizas del súper puedes hacer dos cosas: aprender a cultivar naturalmente sin cansarte, como hago yo, o comprarme a mí las verduras directamente, que vas a alucinar con el sabor que tienen...Tienes las dos opciones en los botones de aquí debajo 😉

Brotes de girasol y rabanitos. Semillas de hortalizas ecológicas y orgánicas
Pimientos ecológicos y orgánicos bajo la lluvia

Clientes felices

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Siempre hay alguien a quien no le gustan mis hortalizas naturales. Debe ser el mismo dentista que recomienda chicle con azúcar 

“Estos tomatitos cherry están buenísimos, mucho mejor que los de antes. Hoy los ha probado mi amiga en el cole y quiere que mañana le lleve más para lo de los desayunos saludables”

Mi hija favorita (y la única 😉)

 

“Hijo, es que no hay comparación. Esto es volver a comer como cuando vivíamos en el pueblo”

Mi madre

 

“A mí me salían mejor, pero estas lechugas también están muy ricas”

Mi mujer

 

“Ya era hora de que dejases de cavar el huerto y agacharte a quitar las malas hierbas, no sabes cúanto te lo agradezco”

Mi espalda

 

NatuHuerto
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